Si te dijeran de pagar un euro al día, ¿pensarías que es barato o caro? Depende del producto, claro. Pero, pensándolo bien, ¿cuántas cosas se pueden comprar hoy en día por un euro?

En el mundo de la comunicación, con un euro al día puedes marcar la diferencia. Y sí, hablamos de la publicidad en redes sociales. Una estrategia comunicativa que nos permite dar un impulso a nuestro proyecto (siempre y cuando no rompa las reglas, claro). Pero si algo bueno tiene la publicidad en plataforma digitales es que no solo nos permite segmentar a nuestra audiencia, sino que nos brinda la oportunidad de abaratar costes frente a la tradicional publicidad en medios de comunicación.

No se trata de crear una disyuntiva entre la publicidad en medios de comunicación y en redes sociales. Se trata de conocer cuál es el potencial de cada una de ellas y no olvidar la importancia del entorno digital en la actualidad para llegar a nuestro público objetivo. Hagamos un ejercicio. ¿Tenemos datos exactos de todas y cada una de las personas que van a ver nuestro anuncio en ese periódico de tirada nacional? O, mejor dicho, ¿podemos elegir las características demográficas e intereses de cada una de las personas que van a ver ese anuncio en la prensa?

Cuando preparamos un anuncio en redes sociales, ya sea promocionando el contenido publicado o, en su defecto, programando una campaña de anuncios ‘ad hoc’, somos capaces de segmentar a las personas que queremos que les aparezcan nuestros mensajes. Y ahí radica la diferencia. Desde un euro al día tenemos la oportunidad de ofrecer un traje a medida a cada tipo de público.

Solo hace falta seguir el recorrido de la publicidad en redes sociales de los partidos políticos para darse cuenta que todavía falta mucho para llegar a la inversión en publicidad tradicional. De hecho, si vemos la inversión en anuncios en redes sociales, de los diferentes partidos, en las últimas elecciones seguimos viendo cifras bastante irrisorias dentro del cómputo global de la campaña.

La receta del éxito se encuentra en un plan de medios equilibrado, ajustado a nuestros objetivos y segmentado a nuestros públicos. Una estrategia conectada, donde los impactos (que no tiene por qué ser el desembolso económico) sean ecuánimes entre la publicidad on-line y la publicidad tradicional. Ahora nos falta ver cómo los partidos políticos lo ponen en marcha.